29 marzo 2011

El misterio de "Terra Deu Terra Come"

¿Qué puede hacer un realizador de documentales que lleva una idea fija cuando se encuentra con un tesoro humano vivo?

Bueno, fue lo que le ocurrió al entonces periodista Rodrigo Lopes Siqueira cuando se topó por casualidad (o tal vez es que las casualidades no existen) con un hombre llamado Pedro de Alexina, minero de 81 años y descendiente de los miles de esclavos que llegaron a Minas Gerais, una de las zonas más ricas del Brasil, a trabajar en la extracción de oro y diamantes.

El realizador de "Terra Deu Terra Come"
Originario de Conselheiro Pena (Minas Gerais), Siqueira se había trasladado de la gran Sao Paulo al distrito de Diamantina (el nombre no es gratuito) para conocer el universo mítico que aparece en la novela emblemática de Joao Guimaraes Rosa, Gran Sertón: Veredas

Estaba buscando una historia alredor de los cánticos vissungo, que son las canciones que cantaban los esclavos mientras trabajaban en las minas y en sus rituales fúnebres, cuando encontró a De Alexina durante el primer día del año 2005.

¿O fue De Alexina quien lo encontró a él?

Es difícil saberlo, como también es difícil desentrañar qué tipo de película es "Terra Deu Terra Come": un trabajo que navega en ese limbo que existe entre la realidad y la representación, la verdad y ficción, la vida y cine. En ese limbo que existe entre Brasil y África. 

Lo que sí es cierto es que la frase ("tierra dio tierra come") es la que los esclavos pronunciaban al momento de encontrar un diamante, mismo que enseguida enterraban de nuevo, para evitar así que los colonizadores portugueses se lo llevaran a Europa.

Y lo que también resultó ciertísimo es que muy pronto Siqueira descubriría que su misión en este filme consistiría, básicamente, en dejarse llevar por las fuerzas del ambiente, comenzando por las que emanaban de De Alexina, endiablado maestro en el arte de contar historias.

Siqueira acaba de estar en Guadalajara, donde recién presentó su filme en el marco del Festival Internacional de Cine de la capital tapatía. Aunque desconcertado por la pobre asistencia de espectadores en las salas, también se le vio contento por visitar México por primera vez, y por mostrar avances realmente significativos en su portuñol.  

"Hay un presencia invisible muy fuerte, una manera de percibir la via, y esto está presente en la película", dijo Siqueira, un periodista que, harto de la superficialidad con la que se trabaja en la televisión, decidió incursionar en el mundo del cine. "Fui involucrado pero no sabía lo que estaba pasando".

-¿Qué te aportó el periodismo a tu incipiente carrera como realizador de documentales?

-La curiosidad por el mundo, por las manifestaciones de lo intagible-, dijo.

"Terra Deu Terra Come" habla sobre la muerte, lo que por supuesto es una forma de hablar sobre la vida. Vislumbres del misterio que rodea la presencia africana en tierras brasileñas, de la que la historia oficial no dice mayor cosa.



Tayla, productora del filme, y Rodrigo, en Guadalajara


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